La mutilación genital femenina

La mutilación genital femenina

El artículo que veremos a continuación es de la revista Mirall y nos ayuda a conocer un poco más una práctica que se sigue realizando en muchos países del mundo como la mutilación genital femenina.

Más de 200 millones de niñas y mujeres han sido víctimas de la mutilación genital femenina alrededor del mundo, según datos recogidos por UNICEF. Actualmente más de 30 países aún la practican, aunque más de la mitad de los niños que la han sufrido se reparten entre 3 países: Indonesia, Egipto y Etiopia. Además la mayoría de los niños tenían menos de 15 años. Si la tendencia continua, teniendo en cuenta el crecimiento de la población, el número de niños y niñas sometidos a esta práctica se incrementará significativamente durante los próximos años.

En Tanzania y Kenia, Amref Salud África, está trabajando para acabar con la mutilación genital femenina. En Barcelona es el Hospital Clínico quién trabaja para mejorar la salud sexual de las mujeres mutiladas.

Amref Salud África es una ONG que lucha para acabar con la mutilación genital femenina con su proyecto: “El ritual de paso alternativo”.  Desde hace más de 10 años colaboran con las comunidades Masai de Kenia y Samburu y de Tanzania mediante las personas locales.

Raquel Martín, técnica de comunicación de Amref afirma que “un tema que es tan difícil y delicado como la salud sexual en general y en concreto la mutilación, necesita que los responsables de los proyectos sean personas que pertenezcan a las comunidades, los que sensibilicen a sus vecinos sobre los peligros de esta práctica, Si una persona extranjera intentara cambiar una tradición tan íntima, tan tabú… sería imposible”.

La mutilación genital femenina es una práctica que suele hacerse en celebraciones pequeñas donde nada más hay mujeres y un cúter, ancianas que mutilan a las niñas y que desde Amref, intentan re-educar y reubicar hacía otras funciones como las comadronas y obstétricas, porque como comenta Raquel, ” tienen tantos conocimientos de los genitales femeninos, son sabias de la ginecología y la obstetricia y para que no pierdan su trabajo, les ofrecemos otro. Es básicamente un proceso para reinventar la comunidad”.

Aunque , que se haga a la comunidad y sea legal mutilar a los hospitales, nos es común en todas la s partes del mundo. Raquel piensa que este no es el problema más grave en relación a la mutilación genital femenina, ya que por ejemplo en Egipto está medicalizada. ” Es muy peligroso porque si vas al médico, confías en él porque es un profesional y piensas que lo que te dice es lo que has de hacer- Que una mujer haga el corte en una comunidad aislada durante una celebración es más fácil sensibilizar a toda la comunidad, pero si el  médico te lo recomienda, le crees, ya que tiene esta legitimidad”.

En las comunidades Masai y Samburu, se mutila a la niñas entre los diez y trece años, cuando el cuerpo comienza a cambiar. No está relacionado con la menstruación. “hay niñas que con 9 años ya están desarrolladas y no hablo de l desarrollo típico de las caderas o de los pechos. sino que tiene más relación con que parezca más alta que las otras”, según la comunicadora de Amref. En estas zonas de Kenia y Tanzania, el tipo de mutilación el menos agresivo de los cuatro. es el tipo 1, en el que cortan el clítoris parcial totalmente y a veces el prepucio.

En la mutilación genital femenina nos encontramos 3 tipos más, de menos a más agresivo. El tipo 2 en el que se corta total o parcialmente el clítoris y los labios menores, incluyendo o no la escisión delos labios mayores. El estreñimiento de la apertura de la vagina y la recolocación de los labios menores y mayores con escisión del clítoris o sin ésta (tipo 3). Y el último, el tipo 4, que trata diversas prácticas como la punción, la incisión o el raspado vaginal.

Dentro de estas comunidades, el placer de la mujer se asocia con algo impuro. Por este motivo se ha de cortar. ” No es más que una forma de control del hombre respecto de la mujer, hay una leyenda en una de las regiones donde trabajamos que dice que hace muchos años, en un pueblo, todos los hombres de una aldea fueron a la guerra y cuando volvieron se encontraron que todas las mujeres estaban embarazadas de otros hombres y claro, esto no lo podían permitir y las tenían que controlar, es un tipo de cinturón de castidad”, explica Martín.

Es transversal a todas las niñas, la ignorancia. “Nadie les explica que es, nadie les explica que consecuencias tiene. Las mujeres de su propia familia no tiene por que saber las consecuencias, pero si que saben que es, porque lo han padecido y no les explican hasta después de hacerles el corte. Es difícil tener miedo de algo que no conoces y que nunca te han explicado”… dice Raquel. Sí que es verdad que muchas veces tienen miedo, saben de otras niñas más grandes que lo han sufrido y conocen como es de doloroso y la sangre que se pierde. La periodista ha vivido casos de niñas que han huido de noche buscando un cúter que las mutilase porque sus padres estaban en contra. La otra cara de la moneda son las niñas que se han escapado con 12 años y no han vuelto a ver a su familia nunca más para evitar la mutilación.

Las consecuencias de la mutilación son fatales para la salud de las niñas, según Martín. Hay veces que se les infecta la herida y no pueden caminar durante meses.  Esto les genera ciertos traumas, como el hecho de no saber que está pasando. “Hemos tenido casos de niñas que van a escuelas internas donde hay niñas de otras comunidades y cuando se duchan, se dan cuenta que las otras niñas, no tienen lo que tienen ellas”. El estrés post traumático, la depresión y la ansiedad son graves consecuencias de la práctica, agravadas por el tabú que les rodea y que no permite a las niñas hablarlo con nadie.

La mutilación genital femenina, aparte de las consecuencias físicas y emocionales, tiene graves consecuencias educativas. “En las comunidades Masai y Samburu, cuando las niñas sufren la mutilación genital femenina han de abandonar la escuela porque a conveniencia de su comunidad se pueden casar”, dice Raquel. Si una niña no está mutilada, por su comunidad continuará siendo una niña…”aunque tenga 30 años”.

Hasta marzo del 2020, los datos de mutilaciones en ambas comunidades estaban disminuyendo gracias a Amref, aunque desde la organización saben que es una práctica que necesita el paso de diversas generaciones para erradicarse, eran datos esperanzadores. Llegó el Covid-19 y muchas niñas dejaron de ir a la escuela. Allí es común que estudien a escuelas internas, pero cerraron y tuvieron que volver a casa con sus padres. Eso, dice resignada la periodista, ha aumentado el número de mutilaciones para casar a las niñas, aunque hay matrimonios precoces, planeados y la mutilación es necesaria para casarlas, la práctica las hace aptas. La mujer, dice ” es un bien que puede intercambiarse por dinero, vacas, cabras o cultivos”.

Actualmente en Kenia, están comenzando a hacer operaciones de reconstrucción de clítoris estimuladas desde el gobierno. Unas operaciones que la sanidad pública catalana impulsó el año 2006. Este año empezó un circuito para ayudar, a partir de la detección y el tratamiento a algunas de las 18.000 mujeres que se calcula viven en Catalunya y que sufrieron cuando eran pequeñas la mutilación genital femenina.

El Hospital Clínico de Barcelona es el único que hace reconstrucciones de clítoris gratuitas en Catalunya, Fue nombrado unidad de referencia de la sanidad pública catalana por el tratamiento quirúrgico de estas mujeres, un tratamiento transversal, en el cual según Francisco Carmona, ginecólogo del clínico de Barcelona, ” se tienen en cuenta los diferentes problemas físicos y psicológicos, afectivos, sociales y quirúrgicos que pueden tener. En nuestra unidad, que es una unidad fundamentalmente quirúrgica contamos con sexólogos, psicólogos y psiquiatras.

Para el Doctor Carmona, desgraciadamente han tratado muy pocas mujeres. Desde que se comenzó en el año 2006, nada más han operado a 36 mujeres, muchas menos de las que les gustaría. Los motivos son diversos, algunas no saben que existe una operación de reconstrucción del clítoris, pero “muchas veces influye que para ellas estar mutilada es normal, por tanto no buscan ayuda por un problema que para ellas no existe”. desde el Clínico también se trabaja para educar en que no se haga una práctica que se habría de normalizar y que no se ha de garantizar su continuidad, otro aspecto que influye es el miedo a las consecuencias, no físicas, sino sociales. “Si decides cambiar todo lo que te han enseñado a tu familia estás poniendo en duda los valores que has aprendido desde pequeña, te estás enfrentando a tu cultura, a todo un sistema en que te dicen que eso es lo que se espera de ti”. El idioma es otra barrera y también el dinero: “hacer un viaje desde Olot o Blanes es difícil, hay quien no sabe coger el tren, porque son los hombres los que gestionan el dinero”. Por estos motivos, de las 65 mujeres derivadas desde los CUAP, nada más han sido operadas 36.

“Nos gusta cultivar la excelencia y la excelencia significa facilitar al máximo a las mujeres que puedan acceder a estos tipos de servicios”, dice Francisco Carmona, por eso intentamos que sea cirugía ambulatoria. De esta manera las mujeres no deben quedarse ingresadas y pueden volver a casa,. Aún así, para muchas es complicado porque son las que se encargan del cuidado de sus hijos.

Antes de ser operada, la mutilación genital femenina conlleva problemas físicos importantes. Francisco Carmona, afirma que todo depende del tipo de mutilación. En las más severas, en las que se cosen los labios y nada más dejan un espacio para orinar hasta que se casan. “Las infecciones de orina, las retenciones de menstruación, las adherencias vaginales, son comunes. Muchas veces las mutilaciones son tan agresivas que obligan después del matrimonio a abrir la vagina para poder mantener relaciones sexuales. Durante el parto pueden presentar esguinces severos, fístulas entra la vagina y la vejiga y también hemorragias muy graves, una de las principales causas de mortalidad materna en el continente africano.

La mayoría de reconstrucciones que han hecho en el Clínico han sido, por suerte de mutilaciones de tipo 1 y 2 y algunas de tipo 3. La causa de esto es la procedencia de las mujeres que llegan a Catalunya. Normalmente son del Oeste africano, de países como Gambia o el Golfo de Guinea.

Para hacer una reconstrucción, explica el ginecólogo, más que una operación complicada, es una operación meticulosa. Se tardan entre 30 y 45 minutos y para practicarlas se necesita una trayectoria médica de calidad. “El objetivo es volver a la normalidad que esa mujer tendría si no hubiera sufrido la agresión. Todo depende del estado en que esté, podemos reconstruir los labios menores, intentar externalizar la parte del clítoris que se encuentra escondida y también se trata de reconstruir anatómicamente la normalidad visual de la vulva”. Con la operación, no sólo se busca la estética del órgano, también se busca “que la mujer recupere al máximo la funcionalidad en el sentido más amplio de la palabra, nos interesa que pueda tener relaciones sexuales placenteras incluyendo la penetración, la masturbación y llegar al orgasmo”. En el Hospital Clínico, afirma, estamos felices con estas operaciones y orgullosos de sus resultados, las mujeres que son operadas, también

La pandemia ha sido un grave contratiempo también para estas operaciones. Como consecuencia este año 2020 no han operado a ninguna mujer. Pero como bien acababa la entrevista con el Doctor Carmona, no es un problema de 4 mujeres, es un problema de toda la sociedad. Por esta razón dice, todos y todas somos responsables de dar a conocer servicios como éste. Ahora sabemos que llamando a la secretaria de ginecología del Hospital Clínico de Barcelona te informan sobre la operación y facilitan a las mujeres ser operadas, incluso “buscando ayudas para el billetes de tren y lo que haga falta”.

Tan importante es conseguir que las mujeres que han sufrido la mutilación genital femenina consigan el placer en sus relaciones sexuales y puedan tener una salud sexual y reproductiva plena, como acabar con el problemas y la violencia hacia las mujeres desde el origen, tal como hace años que hace Amref Salud África, que espera continuar sumando niñas a la cifra de 17.000 mujeres que han conseguido actualmente llegar a la edad adulta sin ser mutiladas a Kenia y Tanzania.

 

 

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