Hasta la vista, baby

Hasta la vista, baby

«Hasta la vista, baby»

Con esta frase en español se ha despedido en el Parlamento inglés, un Primer Ministro británico, controvertido y carismático, llamado Alexander de Pfeffel, más conocido como Boris Johnson.

Los medios de comunicación en España no le han dedicado mucha atención más allá de reseñar los escándalos y extravagancias de su carácter, que al final le han llevado a dimitir Debido al tratamiento tan superficial que ha recibido la noticia, quisiera dedicarle una reflexión un poco más detallada.

Alexander es sin duda ninguna, un intelectual destacado, que fue admitido como estudiante en Eaton y Oxford, cosa nada fácil, porque aspirantes de clase alta que quieran educarse allí hay muchos, pero son pocos los elegidos.

No sólo es un brillante intelectual, además resultó ser un gran político, que ha desempeñado cargos importantes a pesar de su escasa popularidad dentro de su partido, pero no tenían más remedio que designarle, porque los votantes le preferían a él.

Se supone que un privilegiado de Eaton y Oxfor, no debía recibir el voto masivo de la baja burguesía, sin embargo, Boris fue Alcalde de Londres durante dos mandatos y además en 2019, consiguió ganar las elecciones, dando al partido Tory su mayor victoria desde los tiempos de la “Iron Lady».

Boris Johnson logró triunfar principalmente gracias a su posición respecto a Europa. Los ingleses querían mayoritariamente el Brexit y este Primer Ministro había hecho de la «independencia inglesa» su seña de identidad.

Los ingleses no quieren permanecer en la Unión Europea y estaban dispuestos a votar masivamente a cualquiera que les prometiera lleva adelante un Brexit duro.

Es sorprendente ver como las instituciones europeas y los gobernantes de la UE, han pasado de puntillas sobre el hecho de que los ciudadanos británicos, se opongan a integrarse con sus vecinos continentales ya que es una grave anomalía que debería abordarse en serio, por sus consecuencias económicas para ambas partes.

Es precisamente la evolución de la economía inglesa lo que se ha llevado por delante a Boris Johnson. Al valorar los tres años de presidencia de este político brillante, da la impresión de que ha sido la creciente espiral de deuda la que al final ha aconsejado a los propios integrantes de su partido pedir su retirada.

El Brexit no ha sido excesivamente rentable y Gran Bretaña ha quedado sumida en un endeudamiento muy elevado con alta tasa de inflación.

Es cierto que Johnson es partidario de la reforma fiscal, la reducción de impuestos y la disminución de la carga burocrática pero no ha sido capaz de generar una política económica con la solidez que logró Margaret Thatcher y por eso ha quedado como una promesa que no llegó a concretarse.

De todas formas, ese epitafio tampoco sería justo. Como político de gran atractivo personal, podría reciclarse en algún lugar alejado de la gestión económica, aunque de momento habrá que decirle “Hasta la vista, baby”

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