Primavera, tiempo de plagas

Primavera, tiempo de plagas

La llegada de la primavera, para la que todavía faltan casi dos meses, es sinónimo de ascenso de temperaturas, un clima más benigno y más horas de sol, salpicadas por lluvias periódicas, especialmente en las áreas de influencia mediterránea, lo que hace que suba la humedad relativa global.

Estas condiciones son las más proclives para que aparezcan plagas y enfermedades que permanecían en estado latente durante el invierno, con las bajas temperaturas. Además, los cambios climáticos tan acelerados, con la subida global de las temperaturas, están igualmente acelerando estos episodios.

El resultado de ello es una grave afección medioambiental y económica, así como posibles problemas de salud, pues las plagas afectan al ámbito de los cultivos en la agricultura pero también a los espacios domésticos.

En estos casos, lo ideal es no tener que recurrir a fumigaciones, dejando esta estrategia como la más extrema. Cuando ocurre,  es aconsejable acudir a profesionales de la talla de Pineda Servicios Integrados, una empresa de fumigaciones líder en el sector que cuenta con medios suficiente para hacer frente a estos problemas.

¿Cuándo hay que recurrir a las fumigaciones para combatir plagas?

El momento de contactar con empresas para fumigar es cuando las plagas persistan, y siempre hacerlo de la mano de profesionales, que son los que pueden detectar el origen del problema y ofrecer soluciones efectivas y seguras.

Las viviendas con jardín, terraza o las que se sitúan cerca de áreas de cultivo y zonas verdes son las que más pueden verse afectadas por estos problemas, así como las zonas poco higienizadas y con mala ventilación, como pueden ser los garajes.

Asimismo, hay espacios en los que no es fácil detectar que existen plagas, o más bien hay algunos episodios de este tipo que son más fáciles de identificar que otros. Las segundas residencias o las casas rurales mal ventiladas, con mucha humedad y con mobiliario de madera son dos ejemplos claros de ello.

¿Cómo afectan las plagas a los cultivos?

En el ámbito doméstico, la presencia de plagas es peligrosa porque puede afectar gravemente a la salud, pero si trasladamos esto a la agricultura, la consecuencia más evidente de este fenómeno es la pérdida económica por la destrucción de las cosechas.

Las plagas pueden atacar las raíces, los tallos y las hojas, todo el conjunto de la planta, reduciendo así la calidad del producto y mermando el rendimiento de la cosecha. Como ocurre en los espacios urbanos, en los cultivos los organismos que atacan a las plantas por lo general sobreviven en el suelo y esperan hasta encontrar las condiciones ambientales adecuadas para proliferar.

Estos organismos pueden ser microscópicos, como bacterias, virus y hongos, pero también animales, como nematodos o insectos, e incluso mamíferos, con los topillos como claro ejemplo.

¿Qué pasos seguir en caso de tener que fumigar?

Antes de que aparezcan las plagas es importante mantener un estado correcto de los espacios, tanto a nivel doméstico como en los cultivos: limpios, higienizados y con poca humedad. La llegada de temperaturas más altas es lo que servirá de estímulo para la reproducción incontrolada de cucarachas, hormigas, roedores, palomas, pulgones, ácaros, arañas y un largo etcétera.

Llegado el caso de tener que fumigar, no todas las plagas se combaten igual, de modo que hay que conocer el comportamiento de los animales o microorganismos que están afectando a la salud ambiental o humana para iniciar un tratamiento que sea efectivo.

Antes de la llegada de ese punto, un consejo importante es acudir a tareas de desinfección, desratización y desinsectación. En la actualidad, con la presencia del coronavirus, muchos agricultores están utilizando sus propios medios para combatir la pandemia, y es frecuente que periódicamente realicen este tipo de tareas en calles y espacios públicos de los pueblos.

¿Cómo evitar la proliferación de insectos en casa?

Volviendo al ámbito doméstico, existen algunos remedios caseros que pueden resultar efectivos para evitar la aparición de insectos y arácnidos. Soluciones de vinagre de manzana mezclada con agua son aconsejables para alejar a los mosquitos, el laurel lo es para las cucarachas y el bicarbonato frente a las hormigas.

Las termitas son más difíciles de combatir, pero impregnar ácido bórico, borato de sodio y pentaclorofenol extendido en la madera repele a estos molestos visitantes. En cualquier caso, esta práctica no es aconsejable si no se tiene cierta experiencia en el manejo de estos productos.

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