Las palmeras, las plantas ornamentales por excelencia

Las palmeras, las plantas ornamentales por excelencia

Las palmeras a pesar de su aspecto similar al de un árbol, en realidad es una planta arborescente.

Los motivos por los que está considerada una planta son:

  1. No forma madera.
  2. lo que a simple vista podríamos considerar el tronco, en realidad es un falso tronco llamado estípite, el cual, es el resultado de los restos que perduran de la base de las hojas viejas y de los tejidos conductores lignificados.
  3. Tampoco existen ramas que se vayan expandiendo creando la copa característica de todos los árboles.

Las palmeras han estado presentes a lo largo de la historia.

En el antiguo Epipto ya las cultivaban en los jardines hasta. Los griegos consideraban a esta planta como el símbolo de la victoria.

En Mesopotamia la importancia de la palmera en la economía del país era muy grande, ya que, de ella sustraían bebida, alimento y de sus fibras se hacían esteras, escobas, etc… Pero fue a finales del siglo XVIII cuando las palmeras se introducen en Europa y se expansionan por todo el mundo.

La palmera es la planta ornamental por excelencia, debido en parte a su aspecto majestuoso cuando alcanza una gran altura.

La imagen de la palmera consiste en un tallo recto, coronado con un penacho de hojas más o menos bonitas.

La altura de esta planta es una de las principales características a destacar, ya que pueden alcanzar hasta los 40 metros, aunque lo habitual es que oscile entre los 10 y los 25 metros, según especie. Pero a pesar de su belleza y majestuosidad, cuando las hojas secas empiezan a hacer su aparición daña enormemente su imagen ofreciendo un aspecto de dejadez y desuso al entorno.

Las palmeras tienen un sistema de regulación por el cual generan nuevas hojas en la parte alta de su copa a medida que las hojas viejas se van secando en las zonas más bajas de su copa. Debido a este sistema, la poda de las palmeras es importante para conseguir que se mantengan bonitas y sanas, además de reducir el riesgo que podría implicar la caída de una de sus grandes hojas.

Realizar la poda de palmeras adecuadamente alargará la vida de la planta.

La poda de palmeras es un trabajo complicado ya que, como hemos comentado con anterioridad, su gran altura puede implicar riesgos ya que se necesita escaleras de gran altura o incluso cuerdas de escalada además de otras herramientas.

Para realizar este tipo de poda con éxito es conveniente que la dejemos en manos de empresas con experiencia, que cuenten con personal cualificado como los profesionales de Ajardina.

El ascenso por la palmera debe hacerse de manera que jamás se dañe el estípite y existen diferentes métodos para realizar esta labor.

Las palmeras, las plantas ornamentales por excelencia

La solución más fácil es contratar expertos en el sector que cuentan no sólo con conocimientos en este tipo de trabajo sino que, también hacen uso de todas las medidas de seguridad necesarias en este caso.

Los profesionales son conocedores del momento idóneo para llevar a cabo la poda que debe ser siempre durante el periodo vegetativo: primavera, verano u otoño, aunque depende del clima del lugar, de la especie y tamaño que puede influir en la poda.

La poda de las palmeras habrá que llevarla a cabo cuando las hojas estén amarillentas.

Sin duda, lo más importante es estar atentos a sus hojas ya que si lucen un aspecto verde quiere decir que están saludables mientras que tendremos que llevar a cabo la poda cuando éstas empiecen a amarillear además hay que extraer las hojas que se encuentran atacadas por hongos y aquellas hojas viejas.

El precio de la poda de palmeras varía según varios factores como la accesibilidad, el estado de la misma, etc…

Otro inconveniente a la hora de llevar a cabo este trabajo, además del trabajo en altura, es que el corte ha de ser un corte fino que no deje fibras y debe realizarse con unas herramientas afiladas para podar palmeras, sobre todo en aquellas de gran tamaño, como: hacha, motosierra, serrucho, márcola o cuchilla de palmero y corvellot.

Tenemos que tener  muy presente los riesgos laborales en la poda de altura.

Debemos tener mucho cuidado a la hora de la poda de la palmera con el picudo rojo.

Al realizar la poda se libera en el ambiente “feromonas” que atraen al picudo rojo por lo que si existe cerca una palmera que esté afectada por esta plaga o sea la misma palmera la afectada, debemos podar durante los meses de diciembre, enero y febrero, meses de frío en los que la actividad del picudo rojo es mucho menor.

En la poda de palmera la estética predomina pero también se obtienen diversos beneficios desde el punto de vista fisiológico.

La poda de la palmera también cuenta con diversos beneficios desde el punto de vista fisiológico:

  • reduce la posibilidad de que pájaros u otros animales aniden en sus grandes hojas.
  • La eliminación de sus hojas ayuda a aligerar el peso que soporta en su parte más alta (recordemos que es una planta),
  • Conseguir mayor aireación del ojo de la planta y, por tanto, reducir de manera sustancial la posibilidad de enfermedades, etc…

Hoy en día la palmera la vinculamos a destinos vacacionales paradisíacos con climas tropicales y subtropicales ya que se ha convertido en la planta ornamental por excelencia en países de climas cálidos.

En España las palmeras están íntimamente relacionadas con piscinas tanto públicas como privadas.

Constituyen una de las parejas más típicas en el diseño de casas, equipamientos de urbanizaciones, clubes deportivos, instalaciones hoteleras, campings, etc… sobre todo en la zona del litoral, aunque cada vez las vemos más en el interior de la Península gracias al espectacular desarrollo turístico de los últimos años a lo largo y ancho de toda la geografía española.

Entre las más de 2.800 especies que encontramos en el mundo, algunas son de gran importancia económica.

La palmera pertenece al segundo grupo vegetal en importancia económica del mundo.

Esta planta también tiene un gran valor ornamental. Entre las especies más conocidas encontramos el cocotero, la Palma de aceite, la Palma datilera, el Palmito, etc…

Los tipos de palmeras varían en gran medida del país donde se encuentren, ya que, algunos géneros resisten temperaturas más bajas, como las que podemos hallar en Madrid.

Tampoco debemos descartar aunque sea la última opción de cuando esta planta  se esté secando, talar la palmera para evitar los riesgos de caída y rotura  que pueda provocar.

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